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El chip chino de la felicidad para tratar los problemas de salud mental

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Wu Xiaotian tenía 15 años cuando empezó a ver a sus primeros demonios. Para liberarse de ellos probó meditación, acupuntura, hipnosis y una terapia budista que consiste en atrapar animales vivos y luego soltarlos. Incluso se sometió a terapia electroconvulsiva. Nada de todo eso funcionó. Los demonios seguían atormentándole dentro de su cabeza. Entonces, intentó suicidarse inhalando monóxido de carbono de un carbón quemado. Pero sólo se desmayó. En otra ocasión, se cortó las muñecas. Pero los cortes no fueron lo suficientemente profundos.

Los demonios continuaron persiguiendo a Wu hasta el año pasado, cuando entró a un quirófano para que le implantaran en el lado derecho de su pecho, justo debajo de la piel, un dispositivo conocido como «marcapasos cerebral», que envía pequeños impulsos eléctricos a unos electrodos implantados en su cabeza. De repente, asegura Wu, sintió un chute de vitalidad en su cuerpo, la misma que había perdido en su adolescencia; su tristeza se desvaneció.

El paciente pasó por una cirugía pionera en China de interfaz cerebro-ordenador para tratar la depresión. Después de seis horas de operación y tras despertar de la anestesia, el neuroestimulador y los electrodos implantados funcionaron como un interruptor emocional, reviviendo la capacidad de Wu de sentir algo que había olvidado en los últimos 16 años: la sensación de felicidad.

«Hoy, Wu, de 31 años, es un hombre feliz», reza un comunicado publicado a principios de año por el Hospital Ruijin de Shanghai, donde se realizó la intervención. En las últimas semanas, los medios chinos han destacado el caso de Wu como un éxito en las tecnologías de vanguardia que pueden ayudar en la rehabilitación de pacientes con enfermedades y lesiones cerebrales, e incluso ampliar la capacidad de procesamiento del cerebro humano en el futuro.

«Con tan solo presionar un botón, su estado de ánimo puede cambiar en un momento de la desesperación al deleite. Todo funciona con un sistema de Inteligencia Artificial que busca patrones en la actividad cerebral relacionados con la depresión y luego los interrumpe automáticamente estimulando puntos objetivo en el núcleo accumbens, un área profunda del cerebro conocida por su papel en los sentimientos de placer y recompensa», explica el doctor Sun Bomin, jefe de neurocirugía funcional del Hospital Ruijin de Shanghai.

Wu, en un reportaje audiovisual publicado en el diario chino Sixth Tone, detalla que controla el dispositivo implantado con una aplicación en su teléfono. También tiene un cargador inalámbrico externo con una luz verde brillante, que siempre lleva encima, y que le hace sentirse como Iron Man. Asegura que activa el «modo trabajo» por la mañana, lo que «le da energía» suficiente para provocar un gran interés por las cosas que le rodean, incluso ha recuperado la capacidad de excitarse sexualmente.

Antes de acostarse, activa el «modo descanso». Es entonces cuando, según él, vuelve a sentirse deprimido y sin ganas de interactuar con otras personas. Wu es uno de los 29 pacientes que ya han pasado por este ensayo clínico de interfaz cerebro-ordenador en el que participan 10 investigadores del hospital de Shanghai, donde presumen de haber dado con la tecla para regular la actividad neuronal y modificar los estados de ánimo.

 

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